No es un pez
A pesar del nombre en inglés, la sepia (cuttlefish) no es un pez. Es un cefalópodo — una clase de moluscos que también incluye pulpos y calamares. El 'hueso' que se encuentra en las playas (el jibión) es una concha interna: una estructura porosa llena de gas que la sepia usa para regular la flotabilidad, ajustando la proporción de gas y líquido en las cámaras para subir o bajar sin gasto energético.
Las sepias pertenecen al orden Sepiida, con más de 120 especies que van desde la sepia gigante australiana (Sepia apama, hasta 50 cm de manto) a la sepia flamboyant (Metasepia pfefferi), una pequeña especie indopacífica que produce algunos de los despliegues cromáticos más dramáticos del océano — y cuyos músculos son altamente tóxicos, lo que la convierte en uno de los pocos cefalópodos tóxicos conocidos.
Cromatóforos y la velocidad del color
La piel de la sepia contiene tres capas de células especializadas:
- Cromatóforos: sacos de pigmento (amarillo, naranja, rojo, marrón, negro) controlados por inserción muscular directa. Una sola sepia tiene hasta 10 millones de cromatóforos. Cuando un músculo se contrae, el saco se expande y el color se hace visible. La velocidad de respuesta de cada cromatóforo se mide en milisegundos.
- Iridóforos: células de color estructural que reflejan la luz por interferencia en capas finas — creando azules, verdes y plateados iridiscentes.
- Leucóforos: células reflectantes que producen color blanco o casi blanco por reflexión de amplio espectro.
La combinación permite a la sepia generar lo que, funcionalmente, es una imagen en movimiento de alta definición sobre su piel — patrones, texturas, gradientes y olas móviles de color — en tiempo real.
La paradoja: daltonismo en color
Las sepias son daltónicas. Sus ojos contienen un único tipo de fotorreceptor — a diferencia del ojo humano, que tiene tres (rojo, verde, azul). Y sin embargo las sepias producen coincidencias cromáticas extraordinariamente precisas con el fondo.
La explicación propuesta, confirmada por investigaciones del Woods Hole Marine Biological Laboratory: las sepias usan la aberración cromática — la forma en que las distintas longitudes de onda enfocan a profundidades ligeramente diferentes — muestreando distintas longitudes de onda al ajustar rápidamente su distintiva pupila en forma de W, creando de hecho información de color a partir de un solo tipo de receptor.
Caza e inteligencia
Las sepias son depredadores de emboscada, usan el camuflaje para aproximarse a la presa (normalmente crustáceos y peces pequeños) antes de atacar con sus dos largos tentáculos. El ataque es balístico, proyectado en milisegundos desde una posición retraída entre los ocho brazos más cortos.
Las pruebas cognitivas han demostrado que las sepias poseen control de impulsos, memoria de trabajo y transferencia de aprendizaje individual. Son probablemente el invertebrado cognitivamente más complejo con el que uno se encuentra con regularidad en una inmersión en arrecife.
Dónde encontrarlas
Las sepias viven en aguas costeras someras del Indopacífico, el Mediterráneo y el Atlántico. La mayor agregación fiable es el golfo Spencer, en Australia del Sur — durante el invierno austral (mayo-agosto), las sepias gigantes (Sepia apama) se concentran por millares en Whyalla para la reproducción. En otras zonas: estrecho de Lembeh (sepia flamboyant en muck diving), Komodo (sepia broadclub común en los techos de arrecife) y Mediterráneo (sepia común en zonas rocosas submareales).